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Un mes después del desalojo, Grazalema vuelve a atraer visitantes pendiente de reabrir senderos naturales

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El municipio gaditano de Grazalema vio hace un mes sacudida su normalidad al tener que ser evacuado al completo como consecuencia de las abundantes lluvias que estaban cayendo y que alcanzaron los casi 600 litros en 24 horas. Un mes después de aquel 5 de febrero, este pequeño pueblo de la sierra de Cádiz ha retomado ya la vida diaria que el tren de borrascas le arrebató y vuelve a ser un pueblo que respira vida y atrae a visitantes, pero que sigue pendiente de que vuelvan a reabrir los senderos naturales que permanecen cerrados y que es uno de sus reclamos turísticos.

Con todos los bares, establecimientos, hoteles y casas rurales prácticamente abiertos después de semanas de incertidumbre y de mucho trabajo y limpieza para volver al estado original antes de la catástrofe, los turistas han sido casi de lo primero que se ha recuperado en este proceso.

Y es que, tras permitirse el pasado 16 de febrero el retorno progresivo de sus vecinos, «un día después» ya empezaron a llegar los primeros viajeros al pueblo, como ha contado a Europa Press Laura Ramírez, trabajadora de la Oficina de Turismo de Grazalema.

«Volvimos un 16 y el mismo 17 yo ya estaba escuchando a extranjeros por la calle», ha señalado la trabajadora de la oficina turística, que hasta hace poco no ha podido abrir sus puertas porque fue una de las instalaciones que sufrió anegaciones de agua debido a la lluvia.

A pesar de estar cerrados, Laura Ramírez ha asegurado que llevan recibiendo a gente «desde el primer día que volvimos» porque «se veía gente visitando al pueblo», en especial población extranjera. Esto ha supuesto un alivio para los vecinos que viven del turismo y que han acogido este pasado fin de semana, festivo por el Día de Andalucía, con ilusión por volver a atraer a gente a sus calles.

«Ahora mismo estamos recibiendo visitantes, estamos ya recuperando un poquito la normalidad. Todo el mundo ha vuelto ya a su casa, ya no hay zona roja, y estamos recibiendo visitantes, autobuses de turistas», ha contado, apuntando al tema de los senderos naturales como uno de los puntos que aún no han sido resueltos del todo en este mes que ha pasado desde que tuvieran que ser desalojados de su pueblo.

Esto supone que la recuperación no está aún completada, ya que todavía quedan rutas senderistas cerradas en el Parque Natural Sierra de Grazalema o cuyo acceso por este municipio no puede hacerse al seguir cortada la carretera del puerto del Boyar.

Además, implica que se pierde una actividad, el turismo de naturaleza, que atrae a mucha gente durante el fin de semana a la sierra de Cádiz en general, y con ello a Grazalema y a poblaciones del entorno, ya que suele ser habitual que tras hacer una ruta por el campo, los senderistas acaben visitando algún pueblo próximo y consumiendo algo en sus establecimientos.

Así con todo, el puente se ha vivido con «bastantes visitantes» aunque no al nivel de otros años. No obstante en Grazalema se han mostrado confiados en que la recuperación va avanzando y este pueblo volverá a ser uno de los mayores reclamos del turismo rural y natural de la provincia por el enclave en el que se encuentra.

Uno de las pequeñas señales de la recuperación en Grazalema se ha visto estos días en la Fuente de Abajo, que coge su agua desde el nacimiento que está en la zona de la Virgen de Lourdes y que ha vuelto a echar agua por sus fuentes, tras desatascar la canalización del caudal por el trabajo realizado por los técnicos de Aguas Sierra de Cádiz, que, abriendo diferentes accesos en la tubería y empleando un vehículo de alta presión, han podido limpiarla.

UN MES DESDE EL DESALOJO

El pasado 4 de febrero la lluvia sacudió Grazalema con unas precipitaciones acumuladas nunca vistas hasta entonces, convirtiendo sus calles en ríos de agua, que además buscaba su salida por paredes, suelos y enchufes de viviendas. Esto, sumado a la situación del acuífero bajo el pueblo, que ya estaba colmatado y era incapaz de absorber más agua, obligó a la Junta de Andalucía a desalojar a los 1.600 vecinos de sus casas tan sólo un día después, un 5 de febrero del que ahora se cumple un mes.

Durante 11 días de incertidumbre, sus vecinos trasladaron temporalmente su residencia a localidades como Ronda (Málaga) o Zahara de la Sierra, en la provincia gaditana. Allí fueron acogidos en una ola de solidaridad y voluntariado en el pabellón El Fuerte de Ronda que ayudó a estos grazalemeños a evadirse del difícil momento que estaban sufriendo.

Dejaron atrás sus casas, sus efectos personales, sus negocios y sus recuerdos, sin saber si volverían a seguir allí cuando pudieran regresar. Eso sucedió un 16 de febrero, cuando se permitió la vuelta de casi todos sus vecinos, quedando una pequeña parte aún desalojados al encontrarse en la considerada «zona de exclusión», en la que aún se estaba valorando la situación del terreno por parte de los técnicos.

A las cuatro de la tarde de ese lunes, los primeros vecinos entraron de nuevo en el pueblo con «alegría» y al mismo tiempo con el temor de lo que podrían encontrarse tras tantos días de lluvia. Empezaba entonces el proceso de recuperación y de volver a la normalidad total, algo que cada vez está más cerca.

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